Zapatero, a tiempo de explicarte con Afganistán

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¿Es fácil en política decir una cosa y, más tarde, hacer o decir la contraria? En realidad , aunque muchos analistas prefieren minimizar la importancia de estos giros bruscos en el modo de actuar de los dirigentes, basados en la poca repercusión que ello tiene en los índices de aceptación de los mismos.

El problema, sin embargo, no es si el hecho de ofrecer dos discursos en un mismo perfil político erosiona o deja de hacerlo en términos de sondeos, sino el coste de oportunidad de esas decisiones. Me explico mejor: lo fundamental es saber cuánto hemos dejado de enfocar nuestro mensaje por el hecho de violentarlo, de corromperlo. Y los puntos porcentuales que habríamos afianzado de manternos fieles a la historia que hemos contruido. En comunicación política, como en economía (como decía mi admirado profesor Pedro Fraile) el coste de oportunidad lo es todo.

Voy a poner un ejemplo que es menor, por cuanto no creo que suponga un gran desgaste para el presidente del Gobierno español, pero viene muy a cuento: Zapatero ha anunciado recientemente que España está dispuesta a aumentar su presencia militar en Afganistán, en una entrevista en The New York Times.

En el vídeo de arriba escucharéis, de boca del presidente, las siguientes palabras: “El gobierno no es partidario, y no lo va a hacer, de ampliar nuestro actual contingente de efectivos en Agfanistán”.  Lo dijo hace, tan solo, unos meses. La contradicción es evidente.

El presidente se enfrenta a una situación en la que debe corregir o desdecirse, una pirueta comunicativa con cierto riesgo. Es cierto que puede aludir que España debe acompañar a sus aliados en la nueva estrategia con Afganistán. Y que, si tanto EEUU como el nuevo Secretario General de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, han situado al país como clave en la lucha contra el terrorismo goblal, España debe estar ahí, actuando bajo el paraguas de los organismos internacionales y bajo el imperio de la ley (así Aznar aflora al otro lado).

Pero ¡cuidado!. Porque, si bien la opinión publica puede comprar estas razones, también el PP podría rascar algo (debería intentarlo) metiendo el dedo en la llaga de la contradicción.

Desde la Escuela de Comunicación Política proponemos al Presidente una solución a este pequeño entuerto, desde el punto de vista del análisis lingüístico (en un nuevo homenaje a G. Lakoff): la ampliación del contingente español es una “ampliación civil o humanitaria” de la misión. Es cierto que enviaremos militares a Afganistán pero su objetivo será contribuir a la estabilización de la región a través de la construcción de infraestructuras, la supervisión electoral, la ayuda humanitaria, etc.

 

El profesor George Lakoff

El profesor George Lakoff

 

En la calificación de la misión encontramos la excepción ¿Estaríamos dispuestos a comprar los ciudadanos este argumento? La medida tendrá que pasar por el Congreso se llame como se llame, pero si lo que entra finalmente en el Hemiciclo es percibido como una ampliación civil o humanitaria los disparos de los enemigos les serán menos lesivos al gobierno.  Y en el mejor de los escenarios puede contribuir al perfil de un Zapatero que necesita victorias en la agenda internacional

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Acerca de ruizmateos

Gerente en la operación de Panamá de LLORENTE & CUENCA, primera consultoría de comunicación de España y Latinoamérica
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4 respuestas a Zapatero, a tiempo de explicarte con Afganistán

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  2. Ricardo Cuevas dijo:

    Estimado Carlos,
    Me ha gustado mucho tu post y me ha inspirado para realizar uno sobre al política de defensa de los últimos años. Y es que por cuestiones familiares la sigo muy de cerca. La vertiente humanitaria es la más utilizada por el MINISDEF como argumento y no hay duda de que es eficaz para la Opinión Pública, sobre todo en la sociedad española.
    Pero soy especialmente crítico con la forma en la que se ha aplicado ese planteamiento, ya que ha supuesto en la práctica una merma de operatividad que incide en la propia seguridad de los miembros de las Fuerzas Armadas. Se ha priorizido un armamento y material más atractivo políticamente en lugar de otro que quizá fuese más necesario y por otro lado, se cae en una contradicción en las misiones internacionales. En escenarios peligrosos como Afganistán, se aplica una política de mínimo riesgo y bajas 0. Pero al mismo tiempo, se evita mandar elementos que con los que se evitarían más bajas porque tienen un aspecto más ofensivo y “bélico” y ofrecería una imagen que no concuerda con el de una “misión de mantenimiento de paz”. Lo explico en el último post de mi blog.

    • ruizmateos dijo:

      Hola Ricardo, disculpa que he estado de vacaciones, pero ya me he reincorporado. Totalmente de acuerdo con tu planteamiento. Este problema surge, en mi opinión, en todas las esferas de la política, cuando se prioriza la opinión pública por encima de la ética y el sentido común. El problema es que a los políticos les cuesta ver más allá del análisis electoral y, en parte, es lógico que piensen así. Lo mejor, sin duda, es saber conjugar ambos elementos (saber hacer y saber vender)

      Un abrazo y enhorabuena por tu post.
      Carlos

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