Rajoy no está ni se le espera

Llevo varios días perplejo leyendo algunos análisis que se hacen de los motivos por los que el gobierno de Mariano Rajoy está comunicando mal. He leído que cometen los errores del anterior gobierno al improvisar el anuncio de reformas. Que envía mensajes contradictorios a la población. O que el PP vuelve a las andadas pifiándola en su forma de comunicar porque nunca lo ha hecho como el PSOE (¿entonces el PSOE comunica bien???)

Vayamos por partes y empiezo por el final. Los gobiernos del PP no comunican especialmente mal o, al menos, no peor que lo hicieron los gobiernos socialistas. Es una falacia que se ha asentado en el imaginario colectivo de la comunicación política española. El PP ha cometido grandes errores en su discurso en los años en que ha estado en Moncloa –y en estos meses ha vuelto a repetirlo– pero quiero ver yo cómo gestionarían algunos situaciones con lo que otros han salvado el cuello.

La percepción de que se envían mensajes contradictorios no es producto de la falta de coordinación en la mayoría de los ejemplos. Y pongo uno que ha sido ampliamente criticado. Hace pocos días el ministro de Economía, Luis de Guindos, en una entrevista de radio, sugirió la posibilidad de establecer un copago en la sanidad para las rentas altas, algo que fue replicado desde la secretaría de comunicación del PP en boca de Carlos Floriano aduciendo que sería una valoración personal del ministro. A mi entender eso es sólo una más de las estratagemas que se usan para insertar un tema en el debate público. Un globo sonda. De Guindos hizo su papel de generar debate sobre la medida y Floriano actuó de contraparte para sostener el discurso que viene teniendo el PP sobre el asunto. Si alguien acepta esta versión, no tendrá dudas, como yo, de que, salvo un golpe de mando de última hora, veremos dentro de poco cómo se instaura el copago para rentas altas o para ciertas pruebas médicas.

Y luego viene el manido tema de la improvisación. ¿Cómo no se va a comunicar desde la improvisación si la gestión de Gobierno está siendo improvisada y no hay forma de dar buenas noticias? Los que trabajamos ayudando a gobiernos a explicar su agenda -y pasa igual en el caso de empresas e instituciones- sabemos que aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Podremos ponerle un lacito para que quede bien bonito el regalo, pero una subida de impuestos es una subida de impuestos y no se acepta bien, se acepta más bien mal. Y un recorte de 10.000 millones de euros en Sanidad es lo que es. Yo pensé el otro día que al gobierno de Rajoy le habría ido mejor con esto si se hubiese inventado un Plan de Racionalización y Eficiencia del Estado donde hubiese insertado este anuncio y otras muchas, pero desde la seguridad de que la capacidad para generar empatía sobre la medida no está garantizada.

Retomando la pregunta anterior. Pero, ¿cómo no se va a gobernar desde cierta improvisación si España está obligada a reaccionar día sí día no al vaivén de los mercados? ¿Alguien se cree que la Secretaría de Estado de Comunicación no habría diseñado algo más elaborado que una “escueta” -muy bien Elena Valenciano- nota de prensa? Claramente el anuncio es precipitado porque estoy convencido de que el gobierno se vio obligado a hacerlo por factores que desconozco absolutamente pero que intuyo. -Que no se me entienda que me parece bien que se despache algo así con una nota de prensa porque eso no hay cómo justificarlo. Como no se entiende el muy triste video del ministro Soria defendiendo a Repsol ante la posible nacionalización-

En mi opinión, el problema de este gobierno no es un problema de discurso ni, en términos generales, de táctica. Creo que el grandísimo error es no haber revisado los procedimientos generales de comunicación desde el Gobierno que vienen realizando sistemáticamente todos los presidentes que han pasado por Moncloa y sus equipos y que se resumen en:

  1. El gobierno no domina el debate. Y no lo domina por su nivel de exposición. ¿Es aceptable que en una sociedad avanzada, occidental, democrática y tecnológica, donde los ciudadanos replican en directo a través de Twitter, la voz institucional del Gobierno domine un único día de la semana? ¿Se puede seguir sosteniendo que Soraya Sáez de Santamaría comparezca los viernes a las 2 de la tarde, y sólo ese día, para trasladar los mensajes del Ejecutivo? ¿Y además en viernes, que la gente no lee la prensa los sábados y has de esperar al lunes para retomar el debate? El portavoz del Gobierno tiene que defender las medidas todos los días, concentrar el discurso en su persona, lanzar su mensaje siempre a los mismos periodistas, a los que conoce y sabe manejar. Lo que sucede ahora es que la fuerza del discurso se dispersa en las múltiples entrevistas de ministros y ministras que inundarán los medios pero son esclavos de la actualidad diaria y de la discrecionalidad del periodista de turno.
  2. El presidente, sencillamente, no está ni se le espera. Los partidos políticos se pasan meses, años, enseñándonos la foto del candidato de turno. Y cuando lo colocan en la Moncloa, lo esconden tras las cortinas de la residencia oficial. Muchos asesores aseguran que se hace para dejarle para los momentos importantes, que un presidente se debe hacer de rogar, que debe ser algo inaccesible para preservar su halo. El presidente Obama concede una media de 5 entrevistas a periodistas al mes. Creo que es un dato suficientemente significativo. Cuando un gobierno decide recortar 10.000 millones de euros en Sanidad, ¿no sería más lógico que compareciera el presidente ante todos los periodistas o diputados a explicarlo? ¿No debería contarlo con su ministra de Sanidad tras él para coger más tarde el estrado y explicar hasta la extenuación por que són 10.000 y no 8.000? Un presidente no puede, bajo ninguna circunstancia, dejar plantados a unos periodistas en el pasillo del Senado y darse media vuelta. No puede hacer política a golpe de nota de prensa. No puede hablar de millones de euros.

¿Y si os digo que hay 2 funcionarios contratados en el Ayuntamiento de Soria que hacen el mismo trabajo que otros 3 funcionarios de la Diputación, otros 2 del Gobierno de Castilla y León y 3 más que están en el Ministerio de Administraciones Públicas en Madrid? ¿Que hay 10 personas haciendo el mismo trabajo que podrían hacer sólo 2? ¿No se entiende mejor así que no es sostenible hoy en día el Estado de las Autonomías y que hay que adelgazar el Estado?

El desgaste de este Gobierno será inversamente proporcional a su capacidad para dominar el debate público y situarlo en el marco de los ejemplos y no en el de los números. Porque si de números hablamos, vamos mal.

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Acerca de ruizmateos

Gerente en la operación de Panamá de LLORENTE & CUENCA, primera consultoría de comunicación de España y Latinoamérica
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