Sí. Carmen Chacón, a toro pasado, hizo una campaña de comunicación excelente

Y Rubalcaba es el nuevo Secretario General del Partido Socialista en España. Es curioso cómo la vieja guardia felipista ha conseguido retener el poder tantos años después de que el primer espada se retirase (no del todo) de la política. Pero ahí está, contra viento y marea, usando todo el aparato del partido, toda la infraestructura socialista a su disposición, Rubalcaba ha retenido la Secretaría ante la “ola de cambio” que proponía Carme Chacón.

A toro pasado, es muy fácil criticar los puntos flojos de la campaña de la catalana. Luis Arroyo lo explica muy bien en su blog estos días. Que si el discurso fue vital, que si no lo fue. Lo cierto es que la gente olvida muy fácilmente dónde comenzó el camino cada uno. ¿Qué pensabais vosotros mismos de las posibilidades de Chacón cuando se publicó el manifiesto Mucho PSOE por hacer, cuando ni siquiera ella se había postulado? Fueseis o no simpatizantes socialistas, ¿percibíais a Chacón como una candidata fuerte con serias posibilidades de arrebatarle el poder a Rubalcaba?

En poco más de 50 días, el equipo de campaña de Chacón le dio forma, discurso, valores, caras, textos y, sobre todo, generó confianza en un proyecto. No sé a vosotros pero a mí me parece una verdadera proeza. 50 días de carrera, si bien es cierto que había un trabajo anterior muy meticuloso. Pero, al final, frente al público que decide, Chacón tuvo que correr los 100 metros y perdió realmente por la mínima. Tienen que estar muy orgullosos.

Chacón no siempre fue una buena portavoz; tampoco mala, pero sólo hay que ver (disfrutar) la magnífica entrevista que concedió a Ana Pastor en Los Desayunos de TVE (desde minuto 39). En 20 minutos, Chacón derrocha profesionalidad en su calidad de portavoz/vocera de su propia campaña: recoge las preguntas, hace sus puentes y lanza sus mensajes básicos de campaña con una naturalidad aplastante; empatiza con su público objetivo, que son los delegados que la debían votar al día siguiente; entona y enfatiza sus respuestas  clave (sí, cuando no hacen mítines usa bastante bien la voz); mira con serenidad, trasmite seguridad. En definitiva, una entrevista modelo para las escuelas, como esta.

Las mejores campañas se miden en tanto en cuanto las expectativas del público. Si mucha gente vio a Chacón de ganadora es, precisamente, porque generó esa impresión. Impresión que iba de la mano de los votos en el Congreso. Votos con los que casi gana. Votos reales, no sólo percepciones.

Dice Luis Arroyo que a Carme le faltó una semana. Ahí ahí.

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¿Por qué los políticos “matan” al mensajero? El caso de América Latina

Una de las grandes sorpresas que regala América Latina a los novatos curiosos de la comunicación es el vínculo entre los políticos y la prensa. Son la excepción los países del continente donde se mantiene una relación, no sólo de aparente cordialidad, sino de comprensión mutua de los roles entre la clase dirigente y aquellos que están llamados a fiscalizar su gestión.

El contrapoder ejercido con libertad “sagrada” sirve al poder igual que el poder mismo.

Fiscalizar su gestión. Esa es la clave incomprendida. Si los medios de comunicación desean ofrecer información veraz y contrastada deben ejercitarse y, para ello, ponen en marcha mecanismos de observación, análisis, investigación y denuncia de las actividades de quienes toman las decisiones. Y ello no es así para mayor gloria del periodista o el diario de turno -que sucede en ocasiones- sino que está en la misma esencia del periodismo. El contrapoder ejercido con libertad “sagrada” sirve al poder igual que el poder mismo.

Sea como fuere el origen y el motivo, la miopía de muchos dirigentes lationamericanos no está tanto en comprender o asumir esta teoría, sino en no saber lidiar con ella. Por mucha repulsión que a algún cacique sudamericano le pueda provocar la sarta de críticas de un periódico hacia su persona o su gestión, la peor de las soluciones es silenciarlo a través de las amenazas o una legislación perjudicial que atente contra las libertades. Y no lo digo por el bien del sistema democrático, sino por su propio bien.

No conozco a ningún político que no quiera ser recordado como un estadista (o en sus diferentes versiones, como un “reformador”, “revolucionario”, “salvador”) aunque no actúe como tal. Y para poder alcanzar ese objetivo, la condición si ne qua non es que sean otros los que así te definan. Como suele decirse, que sea el tiempo el que te ponga en ese lugar. Y, nuevamente, para que eso ocurra, los periodistas, como narradores del presente y memoria histórica para el futuro, han tenido que hacer ese trabajo. La conclusión es bastante evidente llegados a este punto: ponerse a la prensa en contra es uno de los mayores errores de gestión de un presidente de gobierno o jefe de estado. Y, en definitiva, de cualquier político.

 

Pero entonces, ¿cómo entendemos que, en Argentina, Cristina Fernández de Kichner haya aprobado una ley específicamente contra Clarín y La Nación para cercenar sus ingresos? ¿Por qué Rafael Correa, en Ecuador, ha iniciado dos procesos judiciales contra periodistas y ha aprobado una reforma electoral que limita la libertad de prensa? ¿Por qué cree Ricardo Martinelli que mejorará su imagen si se enfrenta a todos los medios de comunicación panameños? Venezuela merecería capítulo aparte y encontramos otros buenos ejemplos que ilustrarían la agresiva actitud de los políticos en América Latina hacia la prensa de sus países. Si todas estas acciones han soliviantado a los medios y, en consecuencia, a la opinión pública, ¿en qué benefician?

Se me ocurren diversas respuestas para el corto plazo: tapar un escándalo con otro, crearse un enemigo contra el que poder salir victorioso, aparecer como un líder víctima de las ansias de poder de la prensa… Pero, para el largo plazo, ninguna de ellas justifica comenzar esa “guerra”. Ninguna.

Me diréis que muchos asesores que trabajáis o trabajan con políticos ya se encargan cada día de recordárselo pero ellos se han liado la manta a la cabeza y han decidido emprender esa batalla al margen de la opinión profesional. No saben lo que están haciendo; es un suicidio para la historia.

En mi opinión, el político que esté buscando mejorar la percepción pública que de él se tiene y se tendrá debe:

  • Respetar escrupulosamente lo publicado por la prensa de igual manera que se respetan los procesos judiciales. Se puede estar en desacuerdo pero debe enfatizarse públicamente la importancia de la libertad de expresión.
  • Respetar a la prensa como institución, como mecanismo de control sano de la gestión política, procurando transmitir permanentemente esta idea a la opinión pública.
  • Dedicar un trato exquisito a los periodistas. Si estamos dispuestos a aceptar que es el cuarto poder, un periodista es un como un juez, un alto funcionario, un diputado. Es la expresión viva de la democracia.
  • Olvidarse de iniciar la mínima iniciativa legislativa contra la prensa o contra la libertad de expresión. Ni encubierto en decretos ni reformas electorales ni en decisiones ejecutivas u tácticas.
  • Demostrar el acceso directo de la prensa hacia el líder: demostrar transparencia y cercanía con periodistas, lo que implica que están prohibidas las ruedas de prensa sin preguntas (Rajoy) ni las legislaturas enteras sin entrevistas (CFK).
  • Multiplicar las apariciones públicas del dirigente o de su equipo de comunicación o voceros.

Aceptadas estas reglas del juego, el trabajo es ahora de los asesores y en cómo usar esa cercanía y relación transparente con los periodistas para convertirlo en impactos positivos para el equipo de gobierno.

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Rubalcaba ultima su campaña para no ganar

¿Parece o no parece un tierno abuelo que cuenta historias bonitas?

Hoy volvemos a la política española, a menos de un mes de las Elecciones Generales. Llevo varias semanas discutiendo con colegas y amigos la estrategia que está siguiendo Rubalcaba en su campaña, en general,  y su reacción al comunicado de ETA, en particular.

Creo que ni el propio Rubalcaba pensó que se desinflaría como líder. ¿O sí? Definitivamente ha demostrado ser un político de raza, agudo, zorro. Pero la estrategia con la que ha decidido enfrentarse a Mariano Rajoy no le está saliendo como quería. ¿O sí? No hablo de dar la vuelta a las encuestas, sino el puro análisis de la campaña (la precampaña y la campaña se difuminaron hacia muchos años).

¿Por qué Rubalcaba sigue perdiendo estimación de voto?

  • Se ha presentado a la opinión pública como un hombre afable rozando la ternura, como el abuelo que te cuenta cómo se hacían las matanzas de cerdo en su pueblo. Acierta en impulsar su atributo de comunicador pero no debe subestimar la inteligencia de los votantes.
  • El simpatizante socialista ha percibido esa falta de carácter. No lo está sabiendo movilizar. Desde mi punto de vista, el PSOE, si quería ganar, necesitaba plantear una campaña agresiva empezando por el propio candidato. Si bien es cierto que el lastre que le acompaña le acota el discurso, pues él es responsable directo de la mala situación del país de cara a gran parte de la opinión pública, yendo 16 puntos por debajo, ¿de verdad no te anima a arriesgarte?
  • La precampaña giraba en torno a la economía por mucho que los socialistas han intentado insertar en la agenda otros asuntos, sin éxito. Sólo el comunicado de ETA anunciando el fin de la lucha armada ha dado un giro importante a la situación, aunque no lo suficiente para activar el cambio. Y, en mi opinión, es por una cuestión de tiempo. De cara a que Rubalcaba y el PSOE rentabilizasen el final ETA, este debiera haber llegado antes. Ahora las cartas ya estaban sobre la mesa.
  • En definitiva, una campaña mojigata, sin fuste de ningún tipo, apática. La pregunta entonces, desde hace un mes, viene siendo, ¿cuándo va a pasar Rubalcaba al ataque lo que le daría la única alternativa de romper la agenda de Rajoy?

 

Rajoy está haciendo la precampaña perfecta para llegar a ser presidente del Gobierno. Rubalcaba está haciendo la precampaña perfecta para perder las elecciones. Si esto es tan obvio, ¿cómo respondemos a la pregunta formulada anteriormente?

Es posible que todas las preguntas anteriores se respondan suponiendo que Rubalcaba no quiere ganar estas elecciones lo que, en realidad, encierra una lógica aplastante. El PSOE no confía, en ningún momento, con ganar estas elecciones por lo que prefiere una campaña plana y honrada y hacer pasar así a su candidato sin pena ni gloria, que “no manche”. En definitiva, igual que le pasó a Rajoy con Aznar en 2004, éstas son las elecciones que debería haber perdido Zapatero y no Rubalcaba. Y el 21 de noviembre, ya construirá Rubalcaba su oposición como desee, con su equipo y sus listas a medida. Y será entonces cuando volvamos a ver su lado más agresivo y radical. El que le puso donde está. El implacable. Pero ahora le viene mejor parecer un tierno abuelo, como expresa su cartel electoral.

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¿Y dónde dices que has movido la Escuela? ¿Qué hay en Panamá además del Canal?

Hace ya unos meses que esta escuela ha estado algo despistada, si no ya con visos de ser cerrada, traspasada o vendida. Cuando he regresado para ver el estado en que se encontraba, he podido oler ese ambiente seco y arenoso de los lugares poco ventilados, los pupitres llenos de polvo y, en la pizarra, una frase ya inteligible de la última clase.

Volver a la Escuela, volver a las labores, tiene el sabor de la rutina, la bendita rutina, amarga y dulce al mismo tiempo. Pero esta rutina se instala sobre una novedad que no puede ser obviada. Ahora la Escuela de Comunicación Política se hace y se vive desde Panamá, a varios miles de kilómetros de España, su lugar de origen.

Y esta condición nos abre una perspectiva de lo más atractiva: podemos analizar la labor de los políticos españoles (y la imagen que proyectan) desde un ángulo nuevo. El que da la distancia, por supuesto sin perder rigurosidad. Pero no sólo: también podremos ahora contar con análisis más fundamentados de la política latioanamericana. Ahora Dilma, Martinelli o Correa están más cerca, para lo bueno y para lo malo.

En este mi primer post desde Ciudad de Panamá, donde acabo de cumplir dos meses instalado trabajando en comunicación institucional, política, corporativa, financiera, etc., y no pretendo más que ofreceros algunas pinceladas de lo que se os viene encima.

  • La percepción que los ciudadanos panameños tienen de sus políticos es, más o menos, la misma que los españoles tienen de los suyos. Es decir, mala. Esto no parece una excepción con el resto de la opinión pública lationamericana. Tal vez la diferencia es que aquí se ve intensificado (no obstante, dato curioso, en Panamá un millón de ciudadanos -es decir, casi un tercio- que está afiliado a algún partido político, lo que demuestra que hay activismo pero que se articula desde la apatía)
  • Si cabe, el grado de corrupción es algo mayor (real y percibido) pero ello es debido a un problema básico que he detectado: las formas políticas. Al menos aquí en Panamá y otros países centroamericanos, los gobernantes son menos prisioneros de lo correcto y pasean sus amistades, sus tratos, sus turbias licitaciones y (algunos), sus amantes, sin tapujos por la alfombra política. Desde mi punta de vista, algunas de las razones de esta libertad para el ninguneo político son: la desafección de la ciudadanía que otorga al poderoso el aura de intocable y una norma constitucional que, aquí en Panamá, está haciendo un daño tremendo: los mandatos únicos. Un presidente de República sólo puede ser reelegido con un mandato de otro presidente de por medio; por tanto, en realidad, la mayoría de ellos sólo dispone de 5 años de gobierno. Aquí justifican la norma en que así “sólo roban 5 años” pero lo cierto es que esta tradición constitucional llama a la corrupción y al despotismo

Desde que aterricé en el país  se han producido varios terremotos políticos, dignos de ser analizados por esta y otras muchas escuelas. Sólo os digo que el presidente de la República, Ricardo Martinelli, ha perdido 20 puntos de aprobación en sólo un mes. ¿Cómo es eso posible? Os lo explico en el próximo post.

Gracias a todos. Bienvenidos a la Escuela de Comunicación Política de España y América Latina.



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El final de la legislatura

En LLORENTE & CUENCA hemos elaborado un primer análisis de los resultados de las Elecciones Autonómicas y Municipales celebradas el 22-M en España.

Primeras claves:

  • El PSOE, con Jose Luis Rodríguez Zapatero, pierde más de 1,5 millones de votos. Una pérdida superior a la que en 2000 provocó la mayor crisis interna de los socialistas y, paradójicamente, supuso el inicio del movimiento que llevo a Zapatero a la Moncloa.
  • El PP incrementa apenas medio millón de sufragios, pero son suficientes para alcanzar una hegemonía inédita para ningún partido desde la Transición.
  • El segundo gran ganador de la noche es la formación abertxale Bildu, con 953 concejales en el País Vasco, 81 más que el PNV.
  • Se ha incrementado la participación en 2,2 puntos. El PP demuestra que puede lograr mayorías aplastantes con incrementos de participación, a condición de que esta se reparta entre opciones minoritarias (han incrementado su voto en más del 30%) o el voto de castigo a la clase política, que supone los casi 980.000 votos entre blancos o nulos, el número más alto en toda la democracia.

Puedes leer el informe completo en el siguiente link 110523-d+i-Informe-Elecciones-Autonómicas-y-Municipales-España-2011

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Hoy es el primer día del resto de la legislatura: ¿cómo va a influir el adiós de Zapatero?

Análisis de Borja Ventura para www.lainformacion.com con la participación de la Escuela de Comunicación Política.- Es lunes, pero no es un lunes cualquiera. Al menos en lo político. “Rajoy se va a tener que poner a trabajar”, ironizaba este domingo José Luis Rodríguez Zapatero en un mítin en Murcia. Era su primera aparición pública tras anunciar que no repetiría más como candidato socialista. “Esto le va a venir muy bien al Partido Popular: que se pongan a trabajar en un proyecto”, insistía. Y es que la salida de Zapatero parece cambiar el panorama en tres frentes: las elecciones autonómicas que hay en 49 días, las elecciones generales que hay en 11 meses, y en el mensaje del principal partido de la oposición.

Para empezar la salida de Zapatero beneficia al PSOE, según los analistas. Rafa Laza, consultor político, considera que su salida “es buena para el PSOE pero llega tarde”. Sònia Pereda, politóloga, considera que el adiós del presidente debe interpretarse “más como una oportunidad que como una debilidad”. A medio camino se queda Xosé Ramón Rodríguez-Polo, profesor de comunicación política: “Renuncia, pero se queda: la presión interna de su propio partido se impuso y él tuvo que renunciar, y a la vez ha decido hacerle caso a Botín y quedarse hasta el final, por lo que su presencia seguirá haciendo mella en su propio partido”.

El mensaje del PP

Lo más inmediato en el panorama es un posible cambio en la comunicación del Partido Popular, que ha pasado gran parte de la legislatura centrando sus críticas en el presidente del Gobierno. El cambio se empezó a notar en cuanto Rubalcaba se situó como el hombre con más poder en el Ejecutivo después del propio Zapatero gracias al cambio de Gobierno de finales de 2010. En ese momento el PP intensificó la carga contra el vicepresidente, el candidato que más suena como sucesor, por el supuesto chivatazo a ETA en el Bar Faisán durante la tregua de la legislatura pasada.

El objetivo del PP se situará ahora sobre todo el Partido Socialista, según dejó entrever la vicesecretaria de organización Ana Mato. Sin embargo, en opinión de Laza “al PP no le afecta demasiado el cambio porque Zapatero no repite pero no dimite, por lo que podrá seguir criticando su figura e insistirá en que ‘lo que tiene que hacer es irse de una vez’ “. “Además, podrá hablar de incertidumbre y de Gobierno en decadencia, que siempre crea inestabilidad”, añade. “La situación que se avecina no hace más que aumentar las posibilidades de éxito del PP”, según Rodríguez-Polo.

Algo parecido ve Roberto Rodríguez Andrés, investigador de comunicación política: “El PP podrá seguir con su estrategia si quien sale elegido es un miembro del actual Gobierno, como parece. El nuevo candidato tendrá muy difícil separarse de lo que ha sido la acción de Gobierno, como le pasó a Rajoy en 2004”. La misma idea tiene Marc López, ex jefe de gabinete de una conselleria catalana, que cree que el PP “seguirá con lo de que la crisis es cosa del PSOE”.

Distinto lo ve Pereda: “El mensaje del PP debería evolucionar”, considera. “Para maximizar la distancia deberían proponer su propia gestión con un mensaje mucho más positivo que el hecho hasta el momento”. Y concluye: “Ir a la contra es fácil, lo difícil es criticar proponiendo sus propias medidas y que éstas sean bien vistas”. Elena Barrios, consultura de comunicación en una corporación municipal, considera que el PP “mantendrá la idea de las elecciones anticipadas y de que un presidente interino no es la mejor opción para el país”. El mensaje, prevé, cambiará tras el verano: “El PP tendrá la tarea de que los ciudadanos vean al candidato del PSOE como ‘heredero de ZP’, ‘que son los mismos’ y que ‘ya sabemos a dónde nos han llevado’ para contrarrestar el ‘aire fresco’ del nuevo candidato frente a un Rajoy que se presenta tras dos derrotas”.

Municipales: quedan 49 días

El siguiente paso es saber si la salida de Zapatero conseguirá levantar la ‘losa’ de la que algunos barones regionales se quejaban. El más claro hasta la fecha ha sido José María Barreda, presidente de Castilla-La Mancha, que no disimulaba su satisfacción tras el anuncio del presidente del Gobierno. En su opinión, la caída en intención de voto del PSOE de Zapatero (casi ocho puntos por debajo del PP, según la última medición del CIS) complicaba el panorama electoral. La cuestión está en saber si a menos de dos meses de las elecciones habrá tiempo suficiente como para remontar el vuelo.

Sònia Pereda considera que Zapatero representaba “un lastre para los candidatos socialistas”, por lo que “es posible que la noticia les dé un respiro y mejore un escenario político ya de por sí difícil por el contexto económico”. No lo cree así Elena Barrios, consultora en comunicación, para quien los candidatos del PSOE “van a tener muy difícil convencer a su electorado de que traen cambios” porque “el daño ya está hecho”; la única salida, en su opinión, es “una estrategia agresiva para movilizar a su electorado desencantado”.

Rodríguez-Polo, en la misma línea, ve “dífícil que la tendencia cambie, incluso es probable que se recrudezca ya que el líder del PSOE acaba de asumir su mala gestión”. Rodríguez Andrés ve su salida como “un refuerzo para el electorado socialista y un intento de movilizar a quienes tuvieran pensado no volver a votar al PSOE, por lo que es previsible que tenga impacto en los próximos sondeos… lo que habrá que ver es la duración de ese efecto”.

Generales: quedan once meses

Lo más lejano, y por tanto lo más incierto, es el efecto que la salida de Zapatero pueda tener en las generales de 2012. Queda un año por delante en el que la crisis y la política antiterrorista van a marcar el paso a un candidato que dispondrá de poco tiempo para intentar remontarle las encuestas a Rajoy. Pereda cree que el PP “utilizará las primarias para intentar debilitar al PSOE” porque las primarias “suelen ser tratadas como una debilidad interna”, pero advierte: “Rajoy fue puesto ‘a dedo’, y desde un punto de vista democrático no es un buen ejemplo”.

En la misma idea incide Elena Barrios, para quien las primarias supondrán “un refuerzo, un ejercicio de democracia interna” del que saldrá “un candidato que intentará, sea quien sea, arropar su candidatura con personajes de solvencia en la gestión, sobre todo económica” al tiempo que presentar el legado de las políticas sociales” de Zapatero. Las primarias, según Carlos Ruiz Mateos, gerente de Asuntos Públicos en Llorente y Cuenca, “robarán al PP ese protagonismo que vienen acumulando gracias a un mensaje catastofrista muy plano, y a la vez muy eficiente, de petición de elecciones anticipadas y incapacidad del presidente de sacar adelante el país”. Ve en las primarias un proceso “que beneficiará claramente al PSOE”.

“El panorama político cambia porque, ahora más que nunca, nos vamos a adentrar en un clima claramente preelectoral, con dos partidos pensando ya en las elecciones generales”, considera Laza. “La noticia ya no es si Zapatero se presenta o no, sino quién le sucederá y esto, por una parte, le viene bien al PSOE y al propio Zapatero, que tendrá más margen para gobernar e impulsar reformas”, concluye. Rodríguez-Polo incide en la idea de desorden, ya que con las primarias “por un lado tendremos a Zapatero tomando decisiones, ya sin la mínima preocupación por la reacción de la gente, y por otro, a algunos ministros disputándose el favor de su militancia”.

No opina igual Rodríguez Andrés, para quien el debate sucesorio “ha sido muy seguido por la clase política y porlos medios, pero a nivel de calle tiene menos impacto”, por lo que es “previsible que no altere en gran medida los sondeos de intención de voto a medio y largo plazo”. Según comenta, la clave será el de disputa interna: “Se ha comprobado que aquellos partidos en los que las primarias han sido más duras entre los aspirantes, han acabado teniendo peores resultados”.

“Un año es más que suficiente” para posicionar a un candidato, “sobre todo cuando son ya muy conocidos”, apunta Carlos Ruiz Mateos. Otra cosa es remontar las encuestas, que se antoja “un reto realmente complicado”. Y lanza un pronóstico: “Rubalcaba no entrará en ‘batalla’ electoral contra ningún candidato y sólo dará el paso adelante de presentar su candidatura si ve el camino despejado”. La clave, añade Marc López Plana, estará en “si la economía repunta y el PSOE realiza un proceso de primarias ordenado y serio; también habrá que tener muy en cuenta la evolución de ETA hacia su disolución. Según evolucionen esas tres claves el PSOE podría recuperar confianza popular”.

En cualquier caso, no será antes de verano cuando se conozca quién intentará evitar la victoria del PP, pero dos nombres destacan entre el resto: el de Rubalcaba, el político mejor valorado por los españoles con un 5,32 de media, y el de Chacón, la segunda mejor valorada con un 4,49, según el barómetro que el CIS publicó en enero. Rajoy parecía tenerlo hecho pese a su 3,25 de valoración media contra el ligeramente superior 3,30 de Zapatero, pero… ¿podrá igualmente contra un candidato con mejor valoración?

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Resolución 1973: un cínico y torpe plan de la comunidad internacional

El conflicto armado que se está desarrollando en Libia vuelve a mostrarnos las miserias de la política internacional y de su incapacidad para hacer frente a un reto tan importante como al que Gadafi nos está haciendo enfrentarnos.

Pendientes de conocer como finaliza la operación armada contra el Coronel, lo cierto es que esta guerra acumula, ya desde su gestación, una serie de errores de concepción y de comunicación, que lastran incluso la legitimidad de los países para ponerla en marcha. Ello no quiere decir que el mundo no debería responder con el uso de la fuerza a las atrocidades de Gaddafi. Sin embargo, la comunidad internacional ha demostrado, una vez más, su incapacidad para responder de manera satisfactoria a crisis de tanta envergadura (lo digo también por el tsunami en Japón):

  • Una escasa visión largoplacista, un temor a la injerencia futura o unos intereses económicos exagerados artificialmente, o una mezcla de las tres razones, impidieron a la ONU forzar una resolución urgente que detuviera la campaña de ataques de Gaddafi contra su pueblo, de esto hace ya 3 semanas. No supieron o no quisieron forzar una votación en el Consejo de Seguridad que amparase un discurso contundente hacia el régimen libio y su comportamiento intolerable. La solución ha sido forzar una resolución in extremis (1973) que han intentado explicar como “el momento preciso, antes de la batalla final en Benghasi”. No se sostiene.

  • La ONU tampoco ha sabido articular una posición común. La abstención de países como Rusia y China responde a otros intereses o contraprestaciones. Y la de Alemania debería ser preocupante. El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon dijo ayer en El Mundo que esta resolución supone una nueva doctrina internacional pues, a partir de ahora, la comunidad internacional puede actuar para detener el uso de la fuerza contra la población civil en cualquier país. Algo directamente falso y contrario al Derecho Internacional y que supone un riesgo importante en el discurso de la ONU pues estaría legitimando el uso de la fuerza de manera pseudo-discrecional. La alternativa de la diplomacia perdería parte de su capacidad de ordenar el mundo.

  • Aprobada la resolución, la forma de articularla ha sido eficiente (en 48 horas había comenzado la acción armada) pero demuestra que la comunidad internacional carece de organismos que coordinen una acción de estas características, un mecanismo permanente que vele por los Derechos Humanos en el mundo, establezca unas reglas muy claras y tenga capacidad de actuación, incluido el uso de la fuerza. La solución es que varios países, de manera unilateral, se unen en una coalición para bombardear Libia. ¿Respira esto Derecho Internacional? Al contrario, emana colonialismo cuando la Liga Árabe y la Unión Africana reniegan ahora de la operación.
  • La resolución 1973 de la ONU es el aval perfecto para Zapatero, la línea roja que nunca habría atravesado. Sorprende, sin embargo, su contundencia a la hora de embarcar a España en una intervención militar, lo que retuerce su discurso tradicionalmente pacifista. Por cierto, que resulta irónico que haya alegado el estado de absoluta urgencia de intervenir en Libia para no haber consultado con el Parlamento esa decisión. Llevamos esperando un mes a que la ONU se decida a dar el paso; podríamos haber votado en el Congreso la participación española durante ese tiempo y ahora Zapatero tendría el aval y “la razón” de su lado, ayudando así a su imagen presidencialista de comandante en jefe.

El sentido común nos dice que la operación “Odisea al Amanecer” debería acabar con Gaddafi en poco tiempo. Pero, ¿y con otros dictadores que están atentando contra su pueblo y que lo harán en un futuro? ¿Cómo y a través de qué mecanismo actuaremos? ¿Cuan cínico será el discurso de Occidente para justificar su actitud?

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